Cuando la Iglesia Canta: El Poder de la Adoración

Hay momentos en el año donde necesitamos “resetear” el espíritu. Eso fue exactamente lo que vivimos en nuestros dos encuentros de Alabanza y Adoración.

Durante dos noches consecutivas en cada edición, vimos algo hermoso: generaciones unidas. Desde los más pequeños hasta los mayores, todos con las manos levantadas, rindiéndose ante la grandeza de Dios.

No fueron solo canciones. Fue un tiempo para sanar, para soltar cargas y para recordar una verdad fundamental: Fuimos creados para adorarle. Nos llevamos a casa mucho más que un buen recuerdo; nos llevamos la convicción de vivir una vida que adore a Jesús 24/7.

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